Juguetes de madera natural y acabados seguros sin disolventes
‹ Catálogo Ref. REFG57585

Puzzle de encajar piezas Montessori de madera – 9 animales con pomo

Este puzzle de encajar piezas de madera es también un puzzle de animales: nueve, de la cebra a la vaca, cada uno con un pomo grande. Bajo cada pieza, el fondo muestra su pelaje, sus plumas o su caparazón, una segunda pista para encontrarle sitio. Goki lo recomienda a partir de 1 año.

15,99 €
En stock (24/48h)

Levantar la cebra y descubrir sus rayas

En el tablero esperan nueve animales dibujados sobre piezas de madera clara: una cebra, una jirafa, una tortuga, un leopardo, un pavo real, un pez payaso, un ánade real, un tigre y una vaca. En el centro de cada uno sobresale un pomo de madera. El niño lo pinza entre el pulgar y el índice, tira hacia arriba y el animal sale de su hueco. En su lugar aparece una imagen: rayas blancas y negras bajo la cebra, grandes manchas naranjas bajo la jirafa, una piel blanca y negra bajo la vaca, plumas verdes y rojas bajo el ánade.

Luego viene el camino inverso: volver a coger el animal por su pomo, buscar el hueco que le corresponde y girarlo hasta que caiga plano. Hay niños que vacían todo el tablero antes de llenarlo y otros que sacan y meten el mismo animal varias veces seguidas. Con la jirafa del puzzle de madera, por ejemplo, el niño comprueba enseguida que esas manchas naranjas del hueco son las suyas.

La pinza de los dedos y la precisión de la mirada

Coger un pomo de madera obliga a juntar el pulgar y el índice, una prensión que el niño va afinando mes a mes. Por eso este puzzle para bebé es también un ejercicio de psicomotricidad fina: el gesto es pequeño, pero se repite con cada animal, nueve veces por partida.

Para volver a colocar la pieza hay que orientarla, acercarla al hueco correcto y ajustarla hasta que entre. Los ojos localizan el dibujo y la mano lleva el animal a su sitio: motricidad fina y coordinación óculo-manual trabajan juntas. Entre las actividades de motricidad fina que se pueden proponer en casa, esta tiene la ventaja de un resultado que el niño ve enseguida: el animal entra, o no entra.

El dibujo escondido, una pista que evita corregir al niño

Cada pieza tiene su propia forma y entra únicamente en su hueco. El motivo impreso al fondo añade una segunda referencia: colocada sobre las rayas de la cebra, la tortuga no baja, y el dibujo no se parece a su caparazón. El propio material señala el error; la pedagogía Montessori lo llama control del error, uno de los principios del método Montessori.

La primera vez, retire usted una sola pieza, enseñe el dibujo que tapaba nombrándolo («las rayas de la cebra») y deje que el niño la vuelva a colocar. El error frecuente es sacar los nueve animales de golpe delante de un niño de un año, que se encuentra con demasiadas opciones. Proponga este puzzle de encajar piezas con unas pocas piezas y añada las demás con los días. Cuando lo domine, deje los animales amontonados junto al tablero y pregúntele: «¿Quién tiene estas manchas?».

Uno de esos juegos de encajar piezas que crecen con el niño

Al principio, el niño saca y mete sobre todo por el placer del gesto, mientras el adulto nombra los animales. Con una motricidad fina a los 18 meses más segura, gira la pieza con intención en lugar de empujarla al azar. Más adelante nombra él mismo los animales, imita a la vaca o al pato y aprende las palabras del pelaje: rayas, manchas, plumas, caparazón. El pez payaso, el pavo real y la tortuga sirven además para hablar de colores. Como puzzle para 1 año es fácil de empezar, y sigue teniendo interés cuando el niño ya habla.

La madera se limpia con un paño apenas húmedo, sin mojarla en exceso, y se deja secar al aire. Guarde los animales en el tablero después de cada partida: una pieza perdida deja un dibujo sin dueño.

Por qué un fondo ilustrado y no un hueco liso

En la mayoría de los puzzles de encajar piezas, el hueco queda vacío al retirar la pieza y es la forma la que guía al niño. Aquí, el fondo ilustrado añade una segunda pista y convierte cada pieza en una pequeña adivinanza. Frente a un puzzle de madera de animales de un único tema, estos nueve mezclan animales salvajes, de granja y del mar, lo que da más vocabulario. Encontrará otros modelos entre nuestros juguetes encajables, y el mundo de los animales reúne otros juguetes con esta temática.

Con sus 9 piezas y sus pomos grandes, es un juego de encajar piezas para bebé que se puede proponer desde el primer cumpleaños, junto a otros juguetes para bebés de 12 a 18 meses. Y como juguete para encajar se recoge en un momento: cada animal tiene su hueco y el tablero completo deja ver enseguida si falta alguno.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad se puede usar este puzzle de encajar piezas?

Goki lo recomienda a partir de 1 año. Los pomos grandes están pensados para manos pequeñas, y el niño puede empezar con una sola pieza antes de pasar a las nueve.

¿Cómo sabe el niño dónde va cada animal?

Le guían dos pistas: la forma de la pieza, que entra únicamente en su hueco, y el dibujo impreso al fondo, que reproduce el pelaje, las plumas o el caparazón del animal.

¿Qué animales trae el puzzle y qué tamaño tiene?

Trae 9 animales: cebra, jirafa, tortuga, leopardo, pavo real, pez payaso, ánade real, tigre y vaca. Goki indica 29,9 x 20,8 x 2,4 cm.

Características

  • Edad: a partir de 1 año
  • Contenido: 9 piezas con forma de animal, cada una con un pomo de madera, en un tablero que muestra al fondo de cada hueco el dibujo del animal
  • Medidas: 29,9 x 20,8 x 2,4 cm
  • Material: madera
  • Marca: Goki, referencia 57585
  • Garantía de 2 años
Mismo rango de edad (1-3 años)

Otros materiales sensoriales pensados especialmente para esta etapa de desarrollo.

Ver todo para 1-3 años →