Pequeños, medianos o XXL, de madera maciza o de plástico, los arcoíris Waldorf para apilar se parecen mucho en las fotos y bastante menos cuando llegan a las manos de un niño. Esta comparativa le ayuda a elegir el formato que mejor se adapta a la edad del niño, al espacio de su casa y a su manera de jugar, y después a sacarle todo el partido: puentes, túneles, cunas, circuitos de bolas, juegos de clasificación y rosetones en el suelo.
Un arcoíris apilable es una serie de arcos concéntricos que encajan unos dentro de otros. No impone reglas ni un resultado concreto: es un juego abierto, que el niño retoma de forma distinta a cada edad. Con 1 año agarra un arco y lo hace balancear; con 3 años construye un establo para sus animales; con 6 años compone motivos simétricos. María Montessori veía en la mano «el instrumento de la inteligencia»: aquí el material importa, porque el peso, el agarre y el ruido al caer cambian lo que el niño consigue hacer por sí solo.
A continuación encontrará las diferencias concretas entre la madera y el plástico, una tabla comparativa, unas pautas de desarrollo por edades, nuestra selección comentada, ocho construcciones explicadas paso a paso y los errores que se ven con más frecuencia.
Desde 12 meses Y después a los 2, 4 y 6 años
5, 8 o 12 arcos Según el formato
Juego abierto Sin reglas impuestas
Madera maciza Peso, agarre y un sonido suave