Marie - Helene H.
Très beau jouet
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Ver los 600+ juguetes del catálogo →Este juego de martillazos de madera reproduce el clásico de los topos: el niño golpea uno con el martillo y otro asoma enseguida por un agujero distinto. Los topos están numerados, así que cada golpe también acerca las cifras a su mano. Para niños a partir de 18 meses.
Ref. : REFL11162
El niño sujeta el martillo con toda la mano, apunta a la cabeza de un topo y golpea. El topo se hunde en el banco y, en ese mismo instante, otro sale por un agujero distinto. Su mirada salta de un lado a otro: ¿dónde ha aparecido ahora? Vuelve a levantar el martillo y la persecución empieza de nuevo. Ese es todo el principio de este juego de martillazos: cada golpe tiene una respuesta inmediata y visible.
A esta edad, los niños disfrutan mucho al comprobar que un gesto suyo cambia algo a su alrededor. Por eso el juego del topo está entre los juguetes causa efecto más fáciles de entender: no hay botones ni pilas, solo la mano, el martillo y el topo que responde.
Para acertar, el niño tiene que mirar el topo, calcular la distancia y bajar el brazo en el momento justo. Esa coordinación entre la vista y la mano se afina golpe a golpe, y la fuerza también se aprende a regular: un golpe demasiado flojo no hunde el topo, uno demasiado fuerte hace rebotar el martillo. Sujetar el mango y dirigir el golpe es un buen ejercicio de psicomotricidad fina para unas manos que todavía están aprendiendo a medir sus gestos.
Los topos llevan números. Al principio el niño no los lee, pero los ve una y otra vez, y usted puede nombrarlos en voz alta mientras juega: «has golpeado el tres». Así las cifras se vuelven familiares sin convertir el juego en una lección.
El sonido seco de la madera, la vibración que llega al mango y el movimiento de los topos dan al niño mucha información a la vez; por eso este banco también tiene su sitio entre los juguetes sensoriales para bebés que ya caminan y quieren moverse.
Siéntese junto al niño y muestre el gesto despacio: un solo golpe, una pausa para mirar qué topo ha salido, otro golpe. Los niños imitan mucho mejor un movimiento lento que una explicación. Después, déjele el martillo y observe sin corregir cada intento fallido: perseguir el topo y no acertar también forma parte del aprendizaje.
Un error frecuente es convertirlo enseguida en una carrera. Si se le mete prisa, el niño golpea al azar y deja de mirar dónde aparece el topo. Más adelante, cuando ya acierta con facilidad, puede proponerle una variante: decir un número y pedirle que encuentre ese topo antes de golpear.
Esta manera de presentarlo sigue una idea del método Montessori: un material concreto, una sola acción que se repite y un resultado que el propio niño comprueba sin que nadie le diga si lo ha hecho bien. En ese sentido práctico, es un juguete Montessori muy completo para su edad.
El juego de martillazos está pensado para niños a partir de 18 meses. En ese momento lo importante es el golpe y la sorpresa del topo que sale. Hacia los dos años, el niño empieza a anticipar dónde aparecerá el siguiente y dirige el martillo con más precisión; por eso suele figurar entre los juguetes para niños de 2 años. Más tarde llegan los números, los turnos con un hermano y los pequeños retos que usted invente.
Con 20 x 12 x 12 cm, el banco se coloca bien sobre una mesa baja o en el suelo, y el martillo, de 17 cm de largo, cabe en la mano de un niño pequeño. Para cuidarlo, basta con pasar un paño apenas húmedo por la madera y secarla enseguida; no conviene sumergirla en agua ni dejarla al sol junto a una ventana.
En nuestra sección de bancos de martillo y bolas encontrará dos tipos de juego. Los bancos de clavijas o cilindros piden hundir cada pieza hasta el fondo y dar la vuelta al banco para empezar otra vez. Este juego de martillazos funciona de otra manera: no se termina nunca, porque al hundir un topo siempre sale otro. Es la opción más viva para un niño que necesita movimiento y sorpresa; un banco de cilindros conviene más a quien disfruta terminando una tarea.
Como regalo para un niño de 2 años, tiene la ventaja de entenderse sin instrucciones y de crecer con él gracias a los números.
A partir de 18 meses. Es uno de los juguetes educativos de 18 meses más fáciles de entender, porque el niño ve el efecto de su golpe en el mismo instante.
El niño golpea un topo con el martillo; al hundirse, otro asoma por un agujero diferente. El juego continúa mientras el niño quiera seguir golpeando.
Aprende a coordinar la vista con el gesto, a regular la fuerza y a relacionar una acción con su consecuencia. Con los topos numerados, además, se familiariza con las cifras.
Sí. Entre los juguetes para bebés de 1 año y medio, es de los que mejor aprovechan las ganas de golpear propias de esa edad, siempre con un adulto cerca.
20 x 12 x 12 cm / Marteau 17 x 5 x 2 cm
0.74 kg
18m+
Madera Natural Duradera
Certificado CE y EN 71, pinturas y ceras al agua no tóxicas
Nuevo (Embalaje original)
Limpiar con un paño suave ligeramente humedecido con agua tibia. Nunca sumergir en agua ni usar detergentes agresivos.
Para conservar el brillo de la madera natural con los años, aplicar una gota de aceite vegetal o cera de abeja 1 vez al año.
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Très beau jouet
Beau jouet mais la tête du clown rentre entièrement dans la bouche de mon petit fils (12mois) …. Ce qui ne me rassure pas !
Envoi rapide, produits conformes à la description.
Rapide, efficace et jeux top!
Astucieux ! Compris l'heure en un rien de temps, la mémoire a fait le reste. Ludique +++
Génial !
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